Absolutamente, y de hecho es una de las formas más eficaces y gratificantes de tutoría. La tutoría entre antiguos alumnos experimentados y jóvenes titulados crea un puente directo entre la formación y el mundo profesional. Se basa en un sentimiento compartido de pertenencia (a una escuela, una empresa, una asociación), que refuerza inmediatamente la confianza y el compromiso de ambas partes.
Para los jóvenes titulados, ser tutelados por un antiguo alumno de la misma organización es tranquilizador: se sienten comprendidos y apoyados, y pueden beneficiarse de consejos prácticos adaptados a su perfil y trayectoria profesional. Este tipo de tutoría les ayuda a orientarse, a enfrentarse al mercado laboral con más confianza y a desarrollar competencias transversales esenciales (postura, trabajo en red, comunicación, etc.).
Para los antiguos alumnos mentores, es una oportunidad de transmitir su experiencia, devolver algo a la comunidad que les formó y permanecer conectados con la siguiente generación. También realzan el valor de su propia trayectoria profesional y pueden elevar su perfil en su campo profesional.
Para las instituciones y las redes de antiguos alumnos, este sistema es una poderosa herramienta de promoción, fidelización y visibilidad de los antiguos alumnos. Refuerza el sentimiento de pertenencia, fomenta los intercambios intergeneracionales y encarna los valores de solidaridad, ayuda mutua y transmisión.
Para garantizar el éxito de este tipo de tutoría, es importante definir claramente las expectativas: duración, frecuencia de los intercambios, papel del tutor, confidencialidad, etc. Una plataforma o un coordinador dedicados pueden garantizar un buen emparejamiento y un seguimiento de calidad.
En resumen, el programa de tutoría entre antiguos alumnos y jóvenes titulados es una situación en la que todos ganan, con un fuerte impacto humano, educativo y profesional.

