Los antiguos empleados, a menudo denominados «antiguos alumnos de la empresa», son un recurso valioso en cualquier estrategia de employer branding. Su experiencia pasada, su perspectiva externa y su red de contactos pueden reforzar considerablemente la imagen de una empresa, siempre que mantengas con ellos una relación sincera y estructurada.
En primer lugar, los antiguos empleados pueden convertirse en poderosos embajadores. Cuando conservan una buena imagen de su paso por la empresa, naturalmente la recomiendan, hablan positivamente de ella y valoran sus prácticas u oportunidades de gestión. Este boca a boca cualitativo suele ser más eficaz que la comunicación institucional.
Luego, al integrarlas en acciones concretas -testimonios en las redes sociales, participación en foros de RRHH, comentarios sobre la experiencia en la empresa o en la escuela-, la empresa demuestra que mantiene una relación madura y respetuosa con quienes la han abandonado. Esto refuerza la confianza de los candidatos potenciales, sobre todo de la generación más joven, que busca transparencia.
Los antiguos empleados también pueden desempeñar un papel de cooptación, tutoría o incluso de reclutamiento boomerang (regreso a la empresa tras una carrera fuera). Se convierten así en vectores de estabilidad, continuidad cultural y difusión de valores.
Para aprovechar al máximo esta ventaja, es aconsejable crear una red de antiguos alumnos estructurada, con contenidos dedicados, eventos regulares, un directorio e incluso una plataforma de colaboración. Esto ayudará a formalizar la relación, animar a la comunidad y crear un vínculo duradero.
En resumen, integrar a los antiguos empleados en tu estrategia de marca de empleador significa desarrollar vínculos que vayan más allá del contrato, reforzar el atractivo de la empresa y cultivar una reputación basada en la escucha y el reconocimiento.

