Sí, la tutoría es una de las formas más humanas, flexibles y eficaces de promover la gestión del conocimiento en una empresa u organización. A diferencia de las bases de datos o de las herramientas puramente documentales, la tutoría se basa en la transmisión viva, encarnada y contextualizada del conocimiento.

La gestión del conocimiento pretende captar, estructurar, compartir y desarrollar el conocimiento crítico de una organización. La tutoría lo hace posible mediante relaciones de confianza entre iguales, a menudo entre generaciones, en las que la experiencia, las buenas prácticas, los errores del pasado y las sutilezas empresariales se transmiten orgánicamente.

Facilita la circulación horizontal y vertical de la información. Permite a los empleados experimentados compartir no sólo lo que saben, sino también cómo lo saben: una lógica de razonamiento, un método de resolución de problemas, una visión de la historia de la organización. Estos elementos son a menudo imposibles de formalizar sólo por escrito.

La tutoría también refuerza la capacidad de anclar el aprendizaje en la realidad operativa. Los intercambios regulares ayudan a contextualizar los conocimientos, discutir sus limitaciones y adaptarlos a los nuevos retos.

También es una herramienta para preservar los conocimientos durante periodos de transición, como jubilaciones, reorganizaciones o fusiones. Asegura la continuidad de las competencias.

Por último, la tutoría ayuda a crear una cultura del compartir, que es esencial para cualquier política moderna de gestión del conocimiento. Valorando a los mentores y fomentando las asociaciones a largo plazo, desarrollamos reflejos de colaboración y una sólida memoria colectiva.

En resumen, la tutoría es mucho más que una herramienta de RRHH: es una poderosa estrategia en el corazón de la gestión inteligente del conocimiento.